HOMENAJE A SU POÉTICA

220px-ameliajgs003Amelia Peláez es una de las figuras más representativas de la plástica cubana. Pintora y ceramista de altos vuelos, rubricó una rica obra con elementos de nuestra cubanía

De nuestra Amelia Peláez, nacida en  1896, se cumplió este año el 120 aniversario del natalicio en Yaguajay. El amor por la belleza lo heredó de su tío el notable poeta Julián del Casal.

Ella estudió en San Alejandro y, en 1924, expuso en el Salón del Círculo de Bellas Artes, en La Habana. Participa en la  exhibición  de Arte Nuevo e ingresa en The Art Studen’s League, en Nueva York. Viaja a Europa en 1927.  París, le abre  sus puertas y se adiestra  en los cursos de la Grande Chumiere, la Escuela  Superior de Bellas Artes y la Escuela del Louvre. Tiempo de enriquecimiento en los que sus conceptos artísticos se afirman.

Amplió su formación con la  pintora rusa Alesandra Exter.  Bien acogida  resultó la muestra de la cubana en la Galería Zak, de la capital francesa.

La artista recrea el cubismo, lo criolla a múltiples elementos; frutas carnosas, la arquitectura colonial, manteles, rejas…Utiliza el color: azules, amarillos, los rojos…y ese arabesco lineal que tanto la caracteriza. La naturaleza muerta seria su tema constante,

 Amelia también privilegió la cerámica cubana. Al extender en 1950 su quehacer al  barro, trabajó en Santiago de las Vegas con Rodríguez de la Cruz. Después, tuvo su propio taller. Maravillosas piezas llevan su firma.                                                                        

Plasmó  murales en lugares privados y públicos, entre ellos, los del Edificio Esso, el boceto para el del Hotel Habana Libre y mosaicos para la populosa avenida de La Rampa.

Muchos homenajes recibió durante su trayectoria. La alabaron  valiosos intelectuales como Alejo Carpentier, también poetas. Muy hermoso es el poema que le inspiró Nicolás Guillén, titulado Amelia Peláez.          

Amelia es como un mundo submarino.

Amelia es como un mundo subterráneo.

Amelia pasa  en un gran soplo, y queda.

Queda en un soplo vasto,

la pintura girando.

 

¡Ahí viene Amelia! Llega una manada

de bruscos búfalos, de montes fragmentados. Flores

terribles que se deshacen para hacerse de nuevo.

¡Vamos al mar! Prepara tu escafandra más útil.

Amelia es como un mundo de algas y de sal,

la pintura girando.

 

¡Vamos al bosque! Pide tus zapatos más gruesos.

Hay capas de hojas muertas cubiertas por capas de

             hojas vivas.

Amelia es como un mundo subpradera.

Amelia es como un mundo subtormenta

de  árboles que se alcanzan y se embisten,

La pintura girando.        

 

Esos colores ciegan: no los mires.

Son colores que rugen en la noche; no los oigas.

En vano, en vano. Para siempre

los verás, los oirás,

la pintura girando.

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